sábado, 8 de abril de 2017

Dar Gloria a Dios en el trabajo

Dar gloria a Dios en el trabajo

Quisiera presentarles una historia de la que doy fe, es cierta.

"Hace tres semanas comencé a dictar un curso de Ciencias Políticas en un curso de adultos que no pudieron terminar la Escuela Secundaria. El programa tiene, para algunos mala fama. Se llama Plan Fines. Hay gente de toda edad y condición. Hay gente joven que necesita el título para el trabajo, hay gente jubilada que siente que tiene algo pendiente.

Una cosa he notado: hay falta de cultura general, pero las personas que asisten están comprometidas. Muchas han tenido una experiencia mala con el sistema educativo y están convencidos de que no merecen otra cosa. Me sorprende que alguien diga “mire, la verdad esto yo nunca lo voy a entender” o “yo soy burro”. No es un chiste para ellos. Están convencidos de que no valen la pena. Están acostumbrados a que quienes dan las clases los aprueban sin pedir nada a cambio, sin exámenes, sin trabajos, sin nada…

Dar clases con adultos es una hermosa oportunidad de transmitir también la doctrina cristiana. Con hechos concretos que ellos aceptan de buen grado. Y quiero contar mi experiencia: al empezar la clase, luego de saludarlos, les pido un minuto para hacer una oración personal. Le pido a Dios que me ayude a dar una buena clase y que pueda transmitir los conocimientos necesarios. Le pido a Dios que los cuide y que les de las fuerzas para no dejar el curso y que a mi me ayude dándome paciencia y fuerzas para no bajar los brazos ni convertirme en un docente que vive en la queja y que no hace nada.

Hoy tuve una buena clase. Mis alumnos aprendieron de Aristóteles, pero no porque yo di la clase, sino porque se habían comprometido la clase pasada en leer el libro I, II y III de la Política de Aristóteles. ¿Y saben qué? Lo leyeron. Y Dios respondió las oraciones, oque la referente del lugar dónde estoy dando clases recibió un mail de una editorial que iba a donar cien libros: La Política de Aristóteles, la República de Platón, una historia del pensamiento político y varias cosas más.

En ningún momento sentí que yo estaba haciendo algo extraordinario. Cumplí con mi trabajo y con mi deber de estado. Creo que si todos vivimos según las normas del Evangelio y podemos transmitirlas en nuestros ámbitos laborales, también estamos misionando y al hacerlo, damos Gloria a Dios."


Los invito a hacerlo. Este lunes, cuando vayamos a nuestras oficinas, a los salones de los colegios o universidades, dediquemos al Señor nuestro trabajo, nuestro esfuerzo y nuestra fatiga, para que quienes nos vean y estén en contacto con nosotros puedan ver que el cristianismo no es sólo una liturgia barroca, sino una elección de vida, para que vean que amamos al Señor, y como lo amamos, cumplimos sus mandamientos.

¿Se anima?

1 comentario:

  1. Muy buen testimonio, Raúl.
    Rezo por ese apostolado.
    Claudio N

    ResponderEliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!