domingo, 9 de abril de 2017

El Verbo se hubiera encarnado aún sin pecado original

El siguiente texto fue publicado como comentario a la entrada "La encarnacion fue necesaria", publicado el 27 de marzo del corriente año. 

La pregunta debería ser: "Si fue necesaria la Encarnación del Verbo en "carne pasible". Entonces la respuesta es concluyente: sí.

Pero no debe concluirse que el fin de la Encarnación fuera tan solo el rescate del hombre caído, porque San Juan, San Pablo en las cartas cristológicas y en general en toda la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y en los escritos de muchos Santos Padres y en la enseñanza de muchos teólogos católicos, pareciera que el Verbo, aunque el hombre no hubiera caído, se hubiera encarnado igual, pues el pecado no puede ser causa para la más grande Obra de Dios, y sería un motivo externo a los decretos inmutables -por ser Eterno- de la Mente y Voluntad divina, por tanto la caída de Adán -un pecado y por tanto un motivo externo- no tuvo la fuerza y razón "necesaria" para que el Verbo se encarnara. Hay que buscar la causa en los decretos eternos de Dios expresados -como dije- en la Escritura, que declara la Primacía Absoluta de Jesucristo, Causa, Centro y Fin de la Creación del Universo, y no tan solo del hombre.

La Iglesia en su Magisterio permite libremente sostener cualquiera de las dos tesis. Nada hay definido en favor de una o de otra. No obstante parece más conveniente -por el honor y la gloria de Jesucristo- pensar en la Encarnación sin el pecado, porque si Adán no hubiera pecado, no habría "necesidad" de la Encarnación ni de Maternidad divina de María Santísima.

11 comentarios:

  1. Santo Tomás de Aquino argumenta exactamente lo contrario en la Suma Teológica III parte, cuestión 1ª art. 3º Si se hubiera encarnado Dios si no hubiera pecado el hombre
    http://hjg.com.ar/sumat/d/c1.html#a3
    De todos modos es claro lo que dice el posteo sobre la libertad que da el Magisterio en este tema. Y también es claro que, aunque sea un autor del que no se puede dejar de consultar, en los temas en los que hay libre opinión, no se está obligado a seguirlo.
    De todos modos siempre es bueno y provechoso mirar sus argumentos.

    Claudio N.

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    1. Claro, porque este texto es un comentario quebrepeoduje, de un lector. El comentario está en la entrada original donde se expone el fragmento citado de la Suma

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  2. Y la "felix culpa"? Estás cada día más antitradicional Raul. A este paso vas a terminar en el ateísmo.

    Kw

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    1. Nada que ver. De hecho muchos autores clásicos propusieron esta teoría. No obstante si lees con atención el texto no es de mi autoría y es la respuesta a una entrada en la que se exponía el fragmento de la Suma.

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  3. Dado que conviene hacer unas consideraciones, yo mismo (el autor del comentario que publica Sursum Corda) las haré para beneficio del debate teológico y para honor y gloria de Jesucristo, Verbo Encarnado.
    Cuestión: ¿Sería la perfección de la naturaleza humana -dejando de lado por el momento al hombre caído- la razón principal y última de la Encarnación del Verbo?
    Digamos, para abundar, que la asunción de la naturaleza humana no rebaja ni la grandeza ni la potencia de Dios, sino que la aumenta, porque manifiesta su admirable Omnipotencia, Sabiduría y Bondad, otorgando a la naturaleza humana completa asumida la máxima perfección -debido a la unión hipostática- pues es unión substancial -ni esencial ni monofísica- con una Persona Divina.
    Ahora bien, ¿Dios tenía poder para hacer esto? Dios puede con un acto de Su Voluntad hacer lo que quiera, menos lo absurdo o lo metafisicamente imposible, pero referido a la Encarnación, Dios lo hizo: "Y el Verbo se hizo carne", por tanto no hubo en la Mente divina ningún tipo de contradicción o imposibilidad, y el Verbo se encarnó en las purísimas entrañas de María Santísima, Nuestra Señora, "por obra del Espíritu Santo".
    Sin embargo, y respondiendo a la cuestión planteada, no parece que la perfección de la naturaleza humana fuera la razón última de la Encarnación -y no estoy hablando de reparación- porque si así fuera quedaría subordinada la Encarnación en sí misma -la mayor obra de Dios- a un bien minúsculo e inferior. Entonces y como primera conclusión decimos con San Buenaventura que "el fin, o sea la razón de finalidad de algo, es más digno y más excelente que lo que está ordenado a ese fin, y lo precede" (III Sent. q.I et d32, q V), y con el mismo Santo Tomás que escribe: "siempre el ser imperfecto es a causa del perfecto, y la parte menos noble a causa de la más noble" (S.Th.I q.II, art 3). Continúo adelante....

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  4. Siguiendo el hilo de pensamiento, hay que decir que la Encarnación del Verbo es querida por Dios por sí misma, o sea, por el bien infinito que ello significa, pues el "bien es de suyo comunicable" y Dios es el Sumo Bien, y, por tanto, comunicó la máxima perfección a la naturaleza humana del Verbo mediante la Encarnación, fuera o no fuera pasible. El pensamiento de Dios con respecto a la Encarnación es eterno e inmutable, y por ello mismo es anterior a la caída del hombre. Pero ya vimos que la perfección de la naturaleza humana no es el fin último, por tanto debemos buscar de otra manera que preguntar si el Verbo se hubiera encarnado sin el pecado de Adán, porque sino pondríamos la razón última de la Encarnación en algo circunstancial y Jesucristo sería un ser de pura ocasión que quedaría suprimido si Adán no hubiera pecado.
    La Tesis Cristocéntrica plantea cuál es el orden del universo en el pensamiento eterno de Dios con respecto a la Creación, y qué lugar ocupa Jesucristo en el universo querido y realizado en el orden inmutable de las intenciones divinas (lo primero en la intención es lo último en la ejecución). Aquí nomás vemos que no hay lugar para motivos externos al seno Trinitario, para ejecutar Sus intenciones, porque todo lo que Dios realiza en el tiempo no es fruto de azar ni de necesidad ni menos de determinismo, sino de la libérrima Voluntad divina que ha concebido, ordenado y dispuesto Su obra desde toda la eternidad en Su Mente, y eternamente ha querido hacer todo cuanto hizo en el tiempo, porque es necesario que la razón del orden de finalidad de las cosas preexista en el Pensamiento divino (S. Th.I. q.22, art. 1). El orden existe en el universo por tanto es inconcebible que ese orden no exista primeramente en el Pensamiento y en la Voluntad de Dios.
    Como ya veremos -y si el Administrador del blog me permite seguir exponiendo- estas intenciones divinas están expresadas en las Sagradas Escrituras.

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  5. Es mi intención mostrar cómo la Obra más admirable y excelente de todas las que realizó en el tiempo, fuera del seno Trinitario -la Encarnación del Verbo- pensada y querida desde toda la eternidad, jamás pudo estar subordinada ni a la perfección de la naturaleza humana ni al rescate del hombre, sino a la manifestación gloriosa de la Omnipotencia, Sabiduría y Bondad de Dios a través del Verbo Encarnado y en el Verbo Encarnado, reuniendo (recapitulando) en El el tiempo y la eternidad, o sea, haciendo a Jesucristo, Verbo Encarnado, Rey y Centro de todo.
    Dice San Ireneo de Lyon: ..."el hombre, pues, fue querido en dependencia de Jesucristo, Quien fue querido en el mismo designio que la sobreelevación de la naturaleza humana al orden sobrenatural," (Adv. haereses, cap. V, 6-9-10).
    En la Carta a los Hebreos se lee "....dispuso (Dios) todas las cosas en El desde la eternidad, por Quien también hizo el mundo." (I,2).
    "Dios ha creado todo en Cristo. Este es el Principio y Fin de la Creación Universal", dice Tertuliano contra Marción (V, 6-7).
    Al respecto San Bernardino de Siena en "De Universali Regno et Dominio Iesu Christi", art. I y II: "El Ser que tiene el primer lugar en la Creación estuvo desde toda la eternidad en la intención de Dios. Dios lo predestina a la unión personal, y puesto que la Persona misma de Cristo es superior a toda otra en el orden de la gracia, y que este orden es superior al de la naturaleza, Dios, que conserva entre todos los seres la jerarquía que El mismo ha establecido, ha ordenado todos los seres a Esta Persona para su gloria..."
    Por tanto, "...así como la predestinación de Jesucristo ornamentó la eternidad antes de la Creación del mundo, de la misma manera su Reino y su Gloria serán interminables." ("Belén" cap. I y V. P.Federico G. Faber.
    Analicemos brevísimamente la triple causalidad de Cristo: eficiente, ejemplar y final.
    Eiciente: "Aquello que es PRIMERO en un género cualquiera es CAUSA DE TODO lo que viene DESPUES" (s. Th. I, q 48, art 1 ad 5m). Por tanto: Cristo ha merecido la creación del universo, es Santificador y Salvador de Angeles y Hombres, y como consecuencia, la gloria de Jesucristo es el fin último de la Redención.

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  6. Ejemplar: "Siempre lo que es más perfecto sirve de modelo a lo que es menos perfecto" (S:Th III, q.56, art1 ad 3):
    Esta causalidad muestra a Cristo futuro, pero actual y presente en el Pensamiento del Creador como el modelo ante el artista que lo reproduce. Por tanto: Cristo es Modelo universal, es Modelo en la creación de Adán, y es Modelo de la adopción sobrenatural.
    FInal: La enseña San Pablo expresa y claramente cuando escribe la subordinación y el orden del universo: "Todo es vuestro, pero vosotros de Cristo y Cristo de Dios" (I Cor, cap.III,22-23).
    Resumiendo esta triple causalidad universal, podemos decir que Dios desde toda la eternidad predestina al hombre en Jesucristo, es por El que la creatura tiene la existencia y es por El que puede alcanzar la gracia de la filiación.
    Jesucristo es el Primer Pensamiento de Dios desde antes de la creación, y una vez creadas, a El sujetó todas las cosas ("todo lo sujetaste bajo sus pies" Ps.CIX), es decir que "al someter todas las cosas a El, nada dejó que no le hubiera sometido" (Hebreos II,8). Por eso dice San Buenaventura que Cristo es el divino Ejemplar levantado en medio de los siglos en cuanto Verbo Increado y en cuanto Verbo Encarnado (Cfr Apolog. paupaerum,capII,nro.12).
    En cuanto Increado porque expresa y representa todo, y lo dispone para existir, porque "el Padre nada hace sin Su Verbo". El Padre crea, conserva y dirige todas las cosas por el Verbo y en el Verbo. (cfr. San Buenaventura "In Ioannem, cap.I, nro.10).Por tanto, en el mismo decreto de la predestinación de Jesucristo, Verbo Encarnado, Dios predestina al hombre. Y como se puede apreciar, este designio divino entra en en la inmutabilidad de la eternidad, es la primera intención divina de la Creación.
    ¿El pecado de Adán podría haber cambiado el decreto de predestinación de Jesucristo, por Quien él -Adán- había recibido la existencia? Evidentemente no! Lo que cambia es el modo de la Encarnación. La Sagrada Humanidad del Verbo se hace pasible de dolor y muerte, porque así Lo quiso, para reparar por Su Pasión y Su Cruz, y obtener la Reyecía de todo lo creado no solo por naturaleza sino también por conquista. Por eso la Iglesia canta "Oh felíz culpa que nos trajo tal Redentor". Ahora le debemos más.
    Realmente la Tesis Cristocéntrica enardece el corazón!
    Aún podría citar muchos más pasajes de las Escrituras corroborando....

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  7. Me siento en la obligación de agradecer al Administrador de Sursum Corda la gentileza en publicar íntegramente mis comentarios. No obstante tengo que decir que como la intención era, y es, entablar un debate teológico sobre la cuestión planteada, espero -no un oponente- que alguno recoja el guante para poder ilustrarnos entre todos y conseguir aquel deseo del apóstol San Pablo de obtener el conocimiento sobre Cristo Jesús, a Quien sea el honor y la gloria. Gracias.

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  8. Varios santos indican que la encarnacion no fue condicionada al pecado, es plan divino desde el comienzo de los tiempos y razon principal de la rebelion de Lucifer, segun sor Maria de Jesus Agreda que tuvo muchas visiones sobre el tema, Dios al principio presento a los angeles tres temas, el primero les revelo ser su creador, mostrando que era uno en sustancia y trino en personas, exigia de ellos obediencia y adoracion, en este punto todos los angeles aceptaron incluso Lucifer, el segundo tema fue que les indico la creacion del universo material en el cual pondria a la criatura humana, especie por el muy estimada a tal punto que la segunda persona de la trinidad asumiria dicha naturaleza y viviria entre los hombres para enseñarles el camino de la santidad, a este hombre-Dios les exigia igualmente sometimiento, todos aceptaron excepto Lucifer que llevado de su amor propio indico que si Dios habria de unirse a una naturaleza creada debia ser la mas excelsa, en este caso la angelical, y entre los angeles, al mas encubrado, o sea el, fue aca cuando Miguel interrumpe al orgulloso y comienza la batalla de los angeles, unos alrededor de Miguel y los rebeldes de Lucifer, en este punto se separaron ambos grupos, y para castigo de los rebeldes Dios anuncia que la encarnacion se haria en el vientre de una mujer, y aquella elegida seria puesta por encima de todos los coros angelicos debiendo estos sometersele, ya para este momento Lucifer no soporto mas y comenzo a blasfemar abiertamente contra Dios siendo expulsado del cielo empireo. A pesar que la historia es una vision privada de la santa, justificaria la encarnacion, el privilegio especial de Maria y el odio acerrimo que tiene el demonio por la raza de los hombres y el hecho que Dios mismo usara la encarnacion para redimir al hombre caido en parte por culpa propia y gran parte por envidia del diablo.

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  9. Mozarabe: Para sostener y probar una Tesis Teológica -como es el caso de la Primacía de Jesucristo- solo se utilizan argumentos de autoridad, en este caso el principal es la Sagrada Escritura porque es revelación de Dios Mismo. Y para reforzar, se citan los textos del Magisterio y de la Tradición. Estas tres cosas son el Fundamento de la Fe Católica.
    Sin desprecio de las revelaciones privadas hay que decir no obstante -y aunque sean aprobadas- que no alcanzan para argumentar teológicamente una Tesis.
    La Teología se basa en el dato revelado por Dios y tiene por objeto dilucidar, hasta donde alcancen las luces de la razón humana, ese dato, apoyada siempre en la Fe Sobrenatural que tiene por Causa y por Fin al Mismo Dios que revela, por tanto lo más sólido para argumentar la Tesis Cristocéntrica es la Sagrada Escritura, especialmente las cartas de San Pablo que revelan "el misterio escondido en Dios por Jesucristo", por Quien, en Quien y para Quien son todas las cosas que existen.
    Una aclaración a su comentario: Dios no "usa" la Encarnación PARA redimir. La naturaleza asumida por el Verbo es de majestad infinita pues está inseparablemente unida a la Segunda Persona de la Santa Trinidad, y es el instrumento -carne pasible- que obró la redención. Es decir que la Encarnación -en Si misma- fue pensada y querida desde toda la eternidad en el mismo decreto de predestinación de Jesucristo. Y este Pensamiento divino es desde ANTES de la Creación y por supuesto es anterior al pecado de los Angeles y de Adán.
    Las revelaciones privadas al respecto, refuerzan el dato de la Escritura y pueden alimentar la piedad de los fieles, pero nunca se utilizan para probar una Tesis.

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